A UNA DECADA DEL DESTRUCTIVO TERREMOTO DEL AÑO 2007

Dos años antes del fúnebre miércoles 15 de agosto de 2007, los científicos del Instituto Geofísico del Perú (IGP) Hernando Tavera e Isabel Bernal habían descubierto la existencia de una “laguna sísmica” de 90 kilómetros de área entre las regiones de Ica y Arequipa.
La advertencia pasó desapercibida y archivada por el IGP hasta que a las 6:40 de la tarde, la apacible calma que se veía en las calles y hogares de Pisco, Chincha, Ica, Cañete, Yauyos, Huaytará y Castrovirreyna, se tornó trágica.
El espantoso terremoto de 7.9 grados en la escala de Richter arrasó la ciudad de Pisco. El epicentro se registró a 40 kilómetros al oeste de Chincha Alta con una profundidad de 39 kilómetros, y fue considerado como el movimiento telúrico más poderoso que había azotado al país, por su intensidad y duración.
MUERTE Y DESTRUCCIÓN. La provincia más golpeada fue Pisco, donde la mayoría de las viviendas estaban construidas a base de adobe y enormes tapiales que se convirtieron en la trampa mortal de familias enteras, todas sepultadas para siempre.
El número de muertos llegó a 597 personas y mil 289 resultaron heridas. Los inmuebles destruidos o seriamente afectados llegaron a 91 mil 240. Los damnificados superaron los 400 mil personas.
Según el IGP, el terremoto al ocaso del 15 de agosto de 2007, a diferencia de otros sucedidos en el Perú en los últimos 100 años, se caracterizó por presentar al menos dos frentes de liberación de energía en la dirección Sur Oeste a una velocidad del orden de 2.4 kilómetros por segundo.
Después del terremoto, un centenar de réplicas se sucedieron el mismo día 15 de agosto en horas de la noche, algunas de ellas alcanzaron magnitudes entre 5 y 6 grados.
La magnitud destructiva del terremoto causó grandes daños a la infraestructura de los servicios básicos de la población, tales como agua y saneamiento, educación, salud y la carretera Panamericana Sur presentó grietas por el fuerte movimiento.
El sismo dañó monumentos históricos y atractivos como La Catedral en la Reserva Nacional de Paracas y la iglesia del Señor de Luren, que presentaron serios daños en su infraestructura.
A una década, existen familias que nunca vieron el Bono 6 mil y viven bajo carpas, y tampoco han borrado de sus mentes el trágico atardecer del 15 de agosto de 2007, que trajo muerte y destrucción.
RECONSTRUCCIÓN. El gobierno del entonces presidente de la República, Alan García Pérez, mediante Ley Nº 29078, nombró a la comisión denominada Fondo de Reconstrucción del Sur (Forsur) para la rehabilitación de la zona afectada.
El Forsur fue creado para transferir recursos a los municipios, distritales, provinciales y gobiernos regionales, que ellos presentaban sus proyectos, aprobados por ellos, bajo la evaluación técnica, administrativa y legal. Luego pasaban al Forsur para la conformidad y luego dar la exoneración del SNIP (Sistema Nacional de Inversión Pública).
Al cierre y liquidación del Forsur, en julio de 2013, en toda la zona afectada por el terremoto se atendieron 910 proyectos, de los cuales en 478 (54%) las unidades ejecutoras no cumplían en rendir cuentas al Estado a través del Forsur presentando su liquidación de obra correspondiente por un monto aproximado de 600 millones de soles.
INVESTIGACIÓN. Una comisión parlamentaria integrada por el congresista Rogelio Canches inició a investigar las presuntas irregularidades en el proceso de reconstrucción por denuncias de mala entrega de los bonos 6 mil y la no ejecución de los proyectos.
Hasta ahora no está concluida la obra de reconstrucción de la infraestructura educativa de la I. E. I. Nº 22250, ubicada en el distrito El Carmen (Chincha).
La unidad ejecutora fue el municipio del mismo nombre, siendo su alcalde José Soria Calderón. La obra quedó inconclusa habiéndose realizado la denuncia civil - penal al contratista Consorcio El Pacífico y autoridades involucradas en el mal uso de los presupuestos de la ejecución de obra por un monto de 2 millones 800 mil soles.
También quedó abandonado e inservible el sistema de abastecimiento de agua potable en el sector Cachiche y la zona Sur de la ciudad de Ica, ejecutado por la Empresa Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (Emapica).El monto de este proyecto bordeaba los 3 millones 700 mil soles, dinero transferido por el Forsur a través del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) en junio de 2009. La obra actualmente se encuentra inconclusa y abandonada. Emapica resolvió el contrato de ejecución de obra por acumulación de penalidad máxima. De la obra principal falta la impermeabilización de la cuba y las pruebas correspondientes al reservorio. Emapica ejecutó la carta fianza de fiel cumplimiento del contratista y ejecutará directamente las partidas que faltan para culminar el proyecto.

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